jueves, 5 de agosto de 2010

Como nuevo destino para abrir o cerrar negocios se muestra Quito, capital de Ecuador

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Los picos y nevados que abrazan a la ciudad se ven desde el avión antes de aterrizar en este lugar, declarado por la Unesco en 1978 como Patrimonio Cultural de la Humanidad

A una hora y quince minutos de Bogotá, Quito se ha convertido en uno de los destinos predilectos para el turismo corporativo. También, por su infraestructura hotelera y la adecuación de viejas construcciones, como el Antiguo Hospital Eugenio Espejo, ahora convertido en un moderno centro de convenciones, se ha vuelto un lugar atractivo para abrir o cerrar negocios en Latinoamérica.

La maratónica jornada para conocerla comienza en el corazón del nuevo centro financiero y comercial de la ciudad. Justo allí entramos al Hotel Dann Carlton, que está a tres kilómetros del aeropuerto en la Avenida República de El Salvador. En esta construcción de impecable estilo inglés se acaba de lanzar el smart floor o piso inteligente, dedicado a alojar ejecutivos con todas las comodidades para facilitarles su estadía.

La habitación puede convertirse en la zona de trabajo, ya que cuenta con computador, conexión a Internet cableada e inalámbrica. Las llamadas locales y nacionales son gratis y las internacionales (a Estados Unidos, Canadá, Colombia, Perú y Argentina) tienen el 50 por ciento de descuento. Además, en este mismo nivel hay dos salas de reuniones y se tiene la posibilidad de disfrutar desayunos bufé en privado y bar abierto en las tardes.

Y como no todo puede ser trabajo, los empresarios disponen de gimnasio que ofrece una cálida piscina con techo retráctil y una panorámica envidiable, porque desde allí se puede disfrutar de la hermosa vista del volcán Pichincha y del parque La Carolina, un pequeño pulmón de este lado de la ciudad.

En el ombligo del mundo
Quienes quieran aprovechar su estadía deben visitar la Ciudad Mitad del Mundo, así sea en un recorrido relámpago, para sentirse por 3 dólares, literalmente, en el ombligo de la Tierra. Vale la pena. Es posible tomar un rápido paseo por este sitio al noroccidente de la capital, a 15 kilómetros, y recorrer el Monumento Ecuatorial, que está en latitud 00°00'00". Aquí es posible jactarse de estar en dos hemisferios al mismo tiempo.

A 200 metros de allí, en el Museo Inti-Ñan, comienza la verdadera diversión: la vanidad de cualquier mujer será brevemente satisfecha gracias a que se pesa un kilo menos porque la fuerza de gravedad es menor en este punto de la Tierra. Para quienes no temen poner en entredicho sus habilidades motrices, es la prueba de intentar parar un huevo sobre la cabeza de un clavo o caminar con los ojos cerrados y sin tambalear sobre la delgada línea roja que divide al hemisferio sur del norte. Todo un desafío.

Quienes quieran descubrir la razón por la que Quito es conocido también como el relicario de América pueden recorrer su Centro Histórico, considerado el más grande, menos intervenido y con la mejor restauración de este lado del continente.

Más de 40 iglesias, capillas, conventos y monasterios de diversa riqueza arquitectónica, cultural e histórica se condensan en esta zona. Quizá la más sobrecogedora por su estilo barroco y porque se mantiene en pie a pesar de los terremotos que la han sacudido (los más fuertes en 1868 y en 1987) es la iglesia de la Compañía de Jesús, cuyo interior tiene un gran brillo por el pan de oro que recubre sus bóvedas, cúpulas y pilares, y porque está decorada con pinturas típicas del arte colonial quiteño. Allí se puede sentir que la ciudad antigua late a otro ritmo.

Muy cerca está la iglesia más vieja de Quito, la de San Francisco, en la plaza del mismo nombre, donde se erigían los palacios incas. Este recinto sagrado data de 1534 y su construcción tardó 70 años.

Para rematar la jornada, nada mejor que visitar el punto más alto de la ciudad, la hacienda Rumiloma, ubicada en una quebrada natural en el sector de Las Casas, a cinco minutos de Quito. El sitio descansa a 3.220 metros sobre el nivel del mar y para alcanzar la cima se vive una travesía cargada de vértigo y diversión porque por la empinada carretera es posible que el carro se detenga varias veces para recobrar el impulso. Pero lo importante es llegar.

Ya en esta casona repleta de antigüedades y arte del Ecuador, y que también cuenta con salón de reuniones, se advierten las montañas que separan la ciudad de la Amazonia. En el piso inferior se encuentra el bar irlandés donde los visitantes pueden relajarse, sobre todo si acompañan la caída de la tarde con un martini con uchuva mientras cae la lluvia.

Rumiloma es una buena excusa para cerrar allí negocios, y estar en este lugar sirve para ufanarse de haber comido y tomado unos tragos más de tres kilómetros por encima del nivel del mar. Una razón más para que se sienta más cerca del cielo en Quito.

TEXTOS Y FOTOS: FLOR NADYNE MILLÁN M.
Enviada especial de EL TIEMPO*
QUITO (ECUADOR)
*INVITACIÓN: HOTEL DANN CARLTON QUITO Y AVIANCA


F eltiempo.com

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